La estética entendida
como legado.
Cirujano Plástico Certificado · AMCPER 2692
Retira la piel que sobra y reposiciona la grasa que se desplazó, en lugar de extraerla. El objetivo es una mirada descansada, no unos párpados operados.

El párpado es la primera zona del rostro que delata cansancio. Arriba, la piel se estira y cae sobre el pliegue —a veces hasta reducir el campo visual—; abajo, la grasa que protege el ojo se desplaza hacia adelante y forma las bolsas, mientras el surco entre el párpado y la mejilla se marca.
La blefaroplastia de preservación trata esas dos cosas de forma distinta. En el párpado superior se retira la piel sobrante y solo la grasa estrictamente necesaria. En el inferior, en lugar de extraer la grasa, se reposiciona sobre el surco: se rellena el valle con el mismo tejido que formaba la bolsa.
Ese cambio de criterio importa a largo plazo. Vaciar la órbita da un resultado inmediato atractivo y, diez años después, una mirada hundida y envejecida que es difícil de corregir. Reponer conserva el volumen que sostiene la mirada.
Es también una cirugía de milímetros. Retirar piel de más en el párpado superior impide cerrar bien el ojo, y en el inferior tracciona el borde hacia abajo. Por eso el marcaje se hace despierto, sentado y con el ojo en movimiento.
Una guía honesta antes de la consulta. La indicación definitiva depende siempre de la valoración presencial.
Procedimiento ambulatorio, habitualmente bajo anestesia local con sedación. El marcaje se realiza con el paciente sentado y despierto, comprobando el cierre palpebral antes de resecar nada.
Marcaje del exceso de piel con el paciente sentado, en reposo y con la mirada en movimiento.
Anestesia local infiltrativa y sedación consciente.
Párpado superior: incisión dentro del pliegue natural y resección medida de piel.
Ajuste conservador de la grasa medial, preservando el volumen que sostiene la mirada.
Párpado inferior: acceso transconjuntival o subciliar, según la piel que haya que tratar.
Reposición de las bolsas sobre el surco palpebral en lugar de resecarlas.
Tensado del borde palpebral cuando hay laxitud, y cierre con sutura fina.
Los tiempos habituales de esta técnica. Su plan definitivo se entrega por escrito tras la valoración.
Exploración palpebral y ocular, evaluación de la posición de la ceja y de la laxitud del párpado inferior, y fotografía estandarizada.
Ajustes que reducen el sangrado y la equimosis, que en esta zona es la molestia principal.
Entre una y dos horas según los párpados tratados. Alta el mismo día, acompañado, con frío local indicado desde el primer momento.
Edema y equimosis, máximos entre las 48 y 72 horas. Puede haber visión borrosa transitoria por el ungüento y sensación de arenilla.
La mayoría retoma su vida social entre los días 10 y 14, cuando la equimosis se resuelve y la cicatriz puede cubrirse con maquillaje.
La cicatriz del pliegue se vuelve prácticamente invisible y el edema residual cede por completo. Se documenta con la misma fotografía estandarizada del inicio.
Los antes y después de blefaroplastia se revisan durante la valoración privada, sobre casos con anatomía y objetivos comparables a los suyos.
No publicamos fotografía clínica en abierto: compromete la privacidad de quien confió en nosotros y, fuera de contexto, un caso ajeno dice poco sobre el suyo. En consulta se revisa con tiempo, con las mismas condiciones de toma y explicando qué es alcanzable en su caso.
Ningún procedimiento quirúrgico está libre de riesgos. Conocerlos de antemano es parte del consentimiento informado.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica presencial. Los riesgos específicos de su caso se explican y se firman en consulta.
Si su pregunta no está aquí, el equipo la responde por WhatsApp el mismo día.
En el párpado superior la incisión se esconde dentro del pliegue natural y al cabo de unos meses es prácticamente invisible. En el inferior, cuando se usa la vía transconjuntival, no hay cicatriz externa en absoluto.
No. Esas líneas son de expresión y corresponden a neuromodulación con toxina botulínica. La blefaroplastia resuelve el exceso de piel y las bolsas; se complementan muy bien, pero no se sustituyen.
Porque la grasa periorbitaria es lo que sostiene el volumen de la mirada. Retirarla da un buen resultado inmediato y un ojo hundido a diez años, que es un problema mucho más difícil de corregir. Reposicionarla rellena el surco con el mismo tejido.
Lo habitual es que la equimosis alcance su punto máximo al segundo o tercer día y se resuelva hacia el décimo. Para un evento importante conviene reservar dos semanas completas.
El párpado superior suele mantenerse entre diez y quince años; el inferior, más aún, porque la reposición de la grasa se sostiene. El párpado sigue envejeciendo, pero desde un punto de partida mejor.
Con frecuencia: elevación de cola de ceja, lifting facial o bioestimulación de la piel periorbitaria. Se planea en conjunto para no repetir tiempos de recuperación.
Con frecuencia la valoración revela una cirugía distinta a la que se buscaba al principio, y mejor indicada. Estas son las alternativas con las que se compara la suya.
El descenso del rostro ocurre en el plano profundo, no en la piel. Reponer el SMAS y el cuello a su posición devuelve el óvalo facial sin la tensión que delata una cirugía.
Ver procedimientoNo quirúrgicoNo se trata de borrar la expresión, sino de repartirla. Microdosis en los músculos que marcan la piel, respetando los que hacen reconocible su gesto.
Ver procedimientoEscríbanos para iniciar el proceso de precalificación y asignación horaria. Respondemos en horario de consulta: Lunes a viernes, 9:00 – 19:00 h · Sábado, 9:00 – 14:00 h.